domingo, 30 de mayo de 2010

¿Que dijo Johnson?



El abuelo Johnson siempre nos decía:

No serán hombres hasta después de haber perdido una guerra.

Y luego se sentaba a escuchar tangos en el megáfono a la orilla del pórtico. No se paraba de allí hasta que a Gardel se le secaba la garganta. Esa era su frase del desayuno, siempre se encargaba de decírnosla. El amaba Argentina, decía que la conocía, pero era tan argentino como su apellido. Nosotros siempre esperábamos a que se quedara dormido para mirarle la barba fijamente, era una barba grande, le rozaba el pecho y era tan blanca como la nieve del Norte. Nunca le podíamos ver a los ojos, era una falta de respeto. El dormía.

-¡A comer!- decía mi abuela y el abría de golpe los ojos, como si estuviera de nuevo en la guerra. Triste y enojado terminaba su comida y regresaba al pórtico, a darle cuerda a Gardel.

El caso es que ayer murió el abuelo Johnson, de luto el pueblo entero, el era el único que había visto una guerra, y además, infundía tanto miedo y respeto que llorarle era cosa de obligación, como si del cielo nos estuviera viendo a todos llorar y se enojase con quien no lo hiciera. Pero el esta en el Infierno eso yo lo se, eso lo sabemos todos, aunque ahí que disimular para que el cadáver no se enoje.

Todos llegaron en sus carrozas a la casa, el granero esta a tope de caballos, -todos grises y cafés-, aquí no hay mas colores que esos. Yo ya tengo una imagen muy distinta de todo esto, hace años que salí de aquí y se ve tan idéntico a aquellos tiempos que prefiero imaginarme otra cosa. Aquí no ha pasado el tiempo.

La abuela aun llora, mi madre aun llora, mis tías también. El pueblo disimula, pero también llora. El cadáver sonríe, esta tan feliz de dejar este pueblo que lo último que les regaló para que lo odiaran mas, fue una sonrisa de burla que no se les olvidara ya nunca.

Ahora estoy ya casi igual de viejo que él, tengo a mis hijos y les digo que el abuelo Johnson duerme, me gusta mentirles cuando hablo del viejo. Los distraigo diciéndoles que les pongan nombre a los caballos del granero, son tan secos y lentos mis hijos que solo se les ocurre ponerle Puppy a cualquier caballo que señalan,si por ellos fuera todo se llamaría Puppy, si Johnson si los viera de seguro me daría un buen golpe con el sombrero, el detestaba a la gente sin personalidad y mis hijos son un claro ejemplo de lo que eso significa. Por eso el abuelo Jhonson siempre me decia:

Primero ten algunos hijos y ya despues ve si quieres ser su padre

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