Hijo ven, acércate, Memo hijo, sabemos que acabas de entrar al Jardín de Niños y es por eso que queremos hablar contigo. Han pasado ya 6 meses desde que estas en esa escuela y nos has defraudado por completo, te hemos perdido. Hoy llegó el reporte de tu maestra donde nos dice tu escasa habilidad para dibujar círculos redondos y tu incapacidad para pronunciar las vocales.
Sabemos que tienes 4 años y que quizá eres un poco tonto pero ¡Por favor hijo! Nadie dibuja a Winnie Pooh de color verde, eso hijo mío, es un pecado.
-¡No te metas con Winnie Pooh hijo de puta!-.
-Hijo ¿Pero que estas diciendo?-.
-Ya me escuchaste animal, ¡A Winnie no lo metas en esto!-.
-Pero hijo por Dios, Diosito te va a castigar por decir groserías-.
-¡Que se vaya al carajo el anciano, además estoy harto, me voy de la casa opresores infantiles!-.
-¿Que? ¿Como es posible? ¡Amor regáñalo!-.
-Vete a la mierda calvo impotente, el perro me entiende más que ustedes. Estoy ahora en una etapa de mi vida en la cual ustedes salen sobrando, ya no los necesito ancianos, aprendan a vivir sin depender de mí-.
-¡Hijo! ¿De verdad eres tú? ¿Que te ha pasado? Por Dios ¿A que Kinder te hemos metido?, Esto es culpa de tu madre lo se, ella y sus psicologías infantiles, maldita Montessori-.
-Esto es un asunto de toda mi vida anciano, ya no puedo soportar años y años en silencio. He intentado todo, he dejado de gatear, me he sentado tranquilo a tragar las asquerosas comidas de tu esposa y negado que el vomito fluya, pero esto, calvo amanerado es demasiado, te metiste con el símbolo de mi inocencia-.
-Memo ¡hijo! Te iras al infierno, ¿No escuchaste al padre el Domingo?-.
-El infierno es escuchar cada noche tus cuentos infantiles, mal narrados y con finales sin sentido, créeme que eso me quema las entrañas, prefiero vivir la obra de Dante a tener que escuchar tus pseudo historias de astronautas y dinosaurios. Así que esta decidido, me largo de aquí, espero no sufran sin mi, ya se recuperaran con el tiempo-.
-¡Hiciste llorar a tu madre! Pequeño bastardo insolente, mal hijo, estas castigado sube a tu cuarto y piensa en lo que hiciste-.
-¿No me escuchaste insecto? No viviré mas días aquí, ¡ME VOY DE LA CASA!, de verdad que están sordos. Me largo y me llevo al perro, no quiero que sufra con los llantos de tu esposa-.
-¿Pero hijo, sabes lo que estas haciendo?-. -¿A donde iras, estas loco?-. Necesitas de nosotros-.
-Después de tantos años y aun no conoces a tu hijo, que vergüenza, ya lo solucione todo anciano, en la escuela conocí una señorita, es la hija del Director, dice que esta esperando un hijo mío y que tan pronto nazca y nos casemos, la Subdirección será toda mía. Esto me hace llegar a ser mas en la vida que tu y tu patético trabajo de Cartero-.
-¿Que estupideces estas diciendo Memo? ¡Todo eso es imposible! Te recuerdo que eres idiota de nacimiento y con esto lo confirmas-.
-¿De donde lo habré sacado? El hecho de que un Doctor diga tal cosa no quiere decir nada anciano, puedo ser idiota pero eso no me quita lo humano y por lo tanto me voy a vivir la vida que me corresponde, lejos de ti y tu esposa y de ese hermano tuyo afeminado que viene los sábados a masajear a mi perro-.
-¡Hijo! Acabas de denigrar la especie. Espero que en tu viaje te vaya mal y regreses patético y llorando a los brazos de tu madre. No tendras nigun futuro.
-Antes de irme les diré algo, en especial a ti anciano, dices que no tengo futuro pero no te das cuenta de que me has dado una mierda de presente-.
Memo salio con su mochila de Winnie Pooh llena de juguetes y galletas, con su perro detrás de él y con la firmeza y elegancia que nunca tuvo su padre.
-Amor. ¿Sabes algo? Creo que nuestro hijo no es un idiota después de todo, creo que es todo un hombre. Todo un hombre. Como su padre.
Saavedra.
viernes, 22 de enero de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
