El estaba sentado en el segundo piso de un viejo bar, solo, meneando sin motivo alguno la copa de vino tinto.
Ella subió de repente las escaleras hasta donde el se encontraba, se sentó a unas cuatro mesas de él y con interés grande lo miró.
Era amor a primera vista. El la contemplaba con la cara de idiota de un recién enamorado.
Ella lo contemplaba con los ojos mas abiertos que nunca.
No se podían dejar de mirar, era hipnosis de ojo a ojo, retina a retina y de alma a alma.
Ella pensó en tener una vida juntos.
El pensó en que aún no le había visto el trasero.
Ella pensó en las vacaciones juntos en Cancún.
El pensó en la forma que tendrían sus pechos vistos más de cerca.
Ella pensó en como él le propondría matrimonio.
El pensó en embriagarla rápido y llevarla a su casa.
Ella pensó en su vestido de novia, lo largo que sería. -¿Le gustará?-.
El pensó en si llevarla a casa en taxi o en un sucio autobús.
Ella pensó en los nombres que llevarían sus hijos.
El pensó en quitarle rápido ese vestido.
Ella pensó en cocinarle algo distinto cada día.
El pensó en todas las posiciones que sabía.
Ella pensó en los viajes en el auto familiar.
El pensó en como sacarla de su casa después de todo. Antes de que recodara.
Ella pensó en plancharle bien las camisas.
El pensó en aventarla en una banca del centro.
Ella pensó en abrazarlo cuando llegase del trabajo.
El pensó en la inquietante duda de si la embarazó.
Ella pensó en si sus padres les heredarían la vieja casa de la playa.
El pensó en buscarla y decirle que abortara.
Ella pensó en una vida feliz y juntos.
El pensó en que odiaba la palabra hijos y juntos.
Ella pensó en una vejez juntos, con nietos traviesos y cariñosos como el abuelo.
El pensó en golpearla si no abortaba.
Ella pensó en como lloraría en la tumba de su viejo esposo.
El pensó en irse de la ciudad y cambiarse el nombre, para librarse por completo de ella.
Ella pensó en acercarse, hablarle y amarle.
El pensó en que si se ella se acercaba su vida se iría en picada.
Desde que se vieron hasta que sus pensamientos terminaron, solo habían pasado algunos segundos. Parecía haber transcurrido toda una noche o toda una vida.
Ella se acercó, sudando de nervios, con una sonrisa de mujer completa.
El la vio acercarse, sudando de nervios, con una tristeza de hombre destrozado.
Ella se paro frente a el, cerró los ojos y tranquilamente suspiró.
El aprovecho los ojos cerrados para salir corriendo de aquel bar.
Adentro, Ella abrió los ojos y empezó a llorar.
Afuera, El cerró los ojos y empezó a reír.
-Dekis-.
sábado, 24 de octubre de 2009
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